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En mi mesa descansa una bolsita transparente como esas que usa el FBI para guardar pruebas con las que luego descubren a un psicópata asesino de infancia traumática… sólo que en este caso la bolsa no contiene ni uñas, ni pelos, ni billetes de un dólar manchados de sangre: hay un bastoncillo, una armónica, cuatro fotos de ídolos y un supositorio... Todo ello forma el Happy Fun-Pak que me entregó en la sala Garibaldi la propia Rachel Arieff al acabar su espectáculo: “¿Cómo ser feliz todo el tiempo?”.
Rachel es muy llamativa, parece que esté hecha de neón. El vestuario también ayuda: medias de rejilla, shorts de lycra con la bandera de USA, boa de plumas, sombrero y zapatones a lo Drag queen. Tiene el pelo igual que Madonna en el video clip de Hung Up, la boca rojísima y las piernas envidiablemente duras. Su show es una mezcla de cabaret, monólogos con taburete, chistes malos e improvisación en el que se habla de las cosas cotidianas que le llaman la atención a una “inmigrante de mierda”. También hay tiempo para temas más filosóficos como el suicidio, la religión o los bazares chinos de todo a cien.
Esta norteamericana que empezó haciendo stand up comedy en Texas, Nueva York y Los Ángeles cae simpática desde el minuto uno y el hecho de que diga tacos a mansalva ayuda a despertar la risa porque, si hay una cosa que tienen en común todas las culturas del planeta es que a todos nos parece gracioso escuchar a un extranjero diciendo palabrotas. Rachel lo explota deliciosamente, y cada “connio”, “gilipoias” o “madita zorra” con la erre demasiado marcada sabe tan bien como las monedas de chocolate que van incluidas en la bolsita del FBI.
Rachel Arieff (presentadora del único karaoke donde puedes cantar temas de Weezer, Sex Pistols, Shirley Bassey o Kiss) es una chica de sonrisa jokeriana a la que me encantaría entrevistar en un futuro cercano. Quizás en noviembre, porque repite el espectáculo una vez al mes en Barcelona y Madrid. Mientras tanto habrá que conformarse con su página web, su columna o su MySpace.
Foto: Jorge Alvariño
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